Directamente desde el estómago, el comentario de hoy tiene mucho que ver con dudas, realidades, molestias y todas aquellas cosas que las mujeres encontramos en ciertas situaciones y exageramos aún más tras un mal día ó encontrarnos en un estado de stress.
Yo suelo ser bastante paciente... ¡Mentira! No soy paciente en lo absoluto, aunque hay que reconocer que me he esforzado bastante por dar vuelta la situación...
Y es ahí donde entra mi molestia, pues si bien nunca hago las cosas para obtener beneficio propio, no me gusta que no se note o más bien dicho que se pase por alto mis cambios.
En fin la situación de hoy es puntual: Enferma, sin energía, un poco molesta por tener que estar en cama, día perdido, clima del hogar malísimo y más encima sin tener un llamadito o mensajito cada 20 minutos para saber como estoy.
Tampoco digo desfallecer por mí o mejor ampliar el margen a 45 minutos/1 hora. Pero ni siquiera eso... ¡Sino 6 horas y 15 minutos exactas en las que no supe nada!
En la que de pasar a ser la enferma que es regaloneada, pasé a ser la ñoña con celular en mano esperando señales.
Y si bien no tengo que quejarme pues creo que soy afortunada y una de las pocas personas que recibe tantas muestras de amor junto con el placer de tener a un ser brillante a su lado... Hoy ese resplandor se opacó y bastante...
Hoy al conversar (si es que a eso se le puede llamar así) no calificaría mi actitud como testaruda, enojona o rara... Diría que solo fue un poco agradaz.
Y no veo el crimen ó pecado en exponerlo y sentirlo. Reitero; las mujeres somos especiales, un poco caprichosas y manipuladoras. Pero esta vez creo tener la razón, cuando yo por lo menos me enfermo soy más vulnerable, más mañosa y hoy no tuve esa medicina especial, no esa que te da la ciencia sino esa que te da el calor humano... Y eso me provocó un poco de bajoneo, eso me provocó un poco de frialdad y una pizca de jaqueca... Simplemente hoy no fui dulce.
Yo suelo ser bastante paciente... ¡Mentira! No soy paciente en lo absoluto, aunque hay que reconocer que me he esforzado bastante por dar vuelta la situación...
Y es ahí donde entra mi molestia, pues si bien nunca hago las cosas para obtener beneficio propio, no me gusta que no se note o más bien dicho que se pase por alto mis cambios.
En fin la situación de hoy es puntual: Enferma, sin energía, un poco molesta por tener que estar en cama, día perdido, clima del hogar malísimo y más encima sin tener un llamadito o mensajito cada 20 minutos para saber como estoy.
Tampoco digo desfallecer por mí o mejor ampliar el margen a 45 minutos/1 hora. Pero ni siquiera eso... ¡Sino 6 horas y 15 minutos exactas en las que no supe nada!
En la que de pasar a ser la enferma que es regaloneada, pasé a ser la ñoña con celular en mano esperando señales.
Y si bien no tengo que quejarme pues creo que soy afortunada y una de las pocas personas que recibe tantas muestras de amor junto con el placer de tener a un ser brillante a su lado... Hoy ese resplandor se opacó y bastante...
Hoy al conversar (si es que a eso se le puede llamar así) no calificaría mi actitud como testaruda, enojona o rara... Diría que solo fue un poco agradaz.
Y no veo el crimen ó pecado en exponerlo y sentirlo. Reitero; las mujeres somos especiales, un poco caprichosas y manipuladoras. Pero esta vez creo tener la razón, cuando yo por lo menos me enfermo soy más vulnerable, más mañosa y hoy no tuve esa medicina especial, no esa que te da la ciencia sino esa que te da el calor humano... Y eso me provocó un poco de bajoneo, eso me provocó un poco de frialdad y una pizca de jaqueca... Simplemente hoy no fui dulce.



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